chistosos, chistes diarios










Cornudo

Había un señor que al salir de su casa

para tomar el transporte público siempre le decía otro hombre:

-Adiós, cornudo.

Y él no entendía nada, así pasaron 5, 6, 7 días y lo mismo.

Entonces, el señor le dice a su esposa:

-Oye, sabes que todos los días un hombre me dice:”Adiós Cornudo”.

Y al siguiente día cuando salió de la casa el mismo hombre le dijo:

-¡Encima de cornudo, chismoso!

Maricas

Un marica que va a un pet-shop:

-¿Tienen, perros de raza, dalmata?. -Dice el marica-

- No, nos quedan.- Le contesta el dependiente- ,pero si le interesa nos queda esta cabra blanca.

El marica compra la cabra y todo contento se la lleva a su casa, la pinta como un dalmata y todo entusiasmado la saca a pasear.

Se encuentra a un amigo, y le dice:

- Marica ,¿donde vas con esa cabra?

- No es una cabra, es un dalmata. -le contesta-

Sigue paseando a su darmata y se encuentra con otro amigo. Y este le dice:

- Marica, ¿donde vas con esa cabra?

- No es una cabra, es un dalmata.- le contesta-

Sigue paseando y se encuentra con otro amigo, y este le dice:

- Marica,¿donde vas con esa cabra?

- No es una cabra. Es un dalmata. -le contesta-.

- Como va a ser un dalmata, si tiene cuernos?. -pregunta-

-Es un dalmata, y en la vida privada de mi perro no te metas.

Informática

¿Qué le dice una impresora a otra? -¿Esas hojas son tuyas o son impresiones mías?

Manicomio

El director de un manicomio esta muy nervioso porque no sabe como sacar a los locos de la piscina,se le acerca uno de ellos y le dice muy serio:

-¿Si los saco a todos me deja libre?

El director desesperado acepta,el loco muy complacido se acerca a la manguera,la abre y dice:

-¡Si no salís os mojo!

La granja de cerdos

Esto era un inspector de sanidad que va a una granja de cerdos, y le preguntó al dueño:

-¿Que le da usted de comer a sus cerdos?

y el dueño contestó:

-Las sobras de la comida.

-Pues le pongo una multa de 3.000 euros por tener mal alimentados a sus cerdos.-dijo el inspector de sanidad.

Al cabo de dos meses el inspector volvió a venir, y le preguntó al dueño:

-¿Que le da usted de comer a sus cerdos?

Y el dueño contestó.

-De primero un plato de paella, de segundo un entrecot a la pimienta, y de postre un flan.

-Pues le pongo una multa de 5.000 euros porqué no es justo que haya niños que se estén muriendo de hambre y que sus cerdos estén mejor alimentados.-dijo el inspector.

El dueño se quedó mosqueado.

Al cabo de tres meses el inspector volvióa venir, y le preguntó al dueño:

-¿Que le da usted de comer a sus cerdos?

y el dueño respondió:

-Yo nada, les doy tres euros y que se compren lo que quieran.


Abogados

A ver cuénteme su versión de los hechos -dice el juez.
- Verá, estaba yo en la cocina con el cuchillo de cortar jamón. En esto que entra mi mujer, tropieza,  cae sobre el cuchillo y se lo clava en el pecho.
- Ya -dice el juez- siga…
- Pues así, hasta siete veces.